Con un “¡buenos días clase!” comienzo cada jornada de trabajo, pero hoy los saludo: ¡buenos días emprendedores!
¿Qué decir sobre mi?...
Desde muy pequeño ayudaba a mis amigos con las actividades que les representaba dificultad. Siempre me destaqué por mi paciencia, inteligencia e imparcialidad, por tal motivo era elegido democráticamente como el monitor de todas las materias.
Como docente llevo cincuenta y tres años. Y es que el arte de enseñar es algo que llevo en la sangre. Me apasiono con mi labor y no me importa que edad tengan mis alumnos o donde estén ubicados, porque hasta allá llegaré a impartir conocimiento.
No me conformo solo con saber qué acontece, sino que además me gusta compartir lo que sé con todas las personas que de verdad valoran mis enseñanzas. Por eso, me mantengo de un lado a otro explicando cómo se dirige un gran proyecto y asesorando a las personas que desean sacar adelante ideas de progreso para mi bella ciudad: Rionegro.
Ahora que muchas aulas están dotadas de computadores, decidí utilizar este espacio para enseñar y demostrar que para mí no hay limites. ¿Estas listo para aprender a volver tus sueños realidad?